La Guardia Civil ha iniciado este jueves la instalación de una nueva barrera marítima en el dique sur de Melilla con el objetivo de reforzar la vigilancia y el control de los accesos a la ciudad autónoma por mar.
La infraestructura se está colocando en una de las zonas consideradas estratégicas de la frontera marítima de Melilla y presenta características similares a la barrera instalada anteriormente en el espigón de El Tarajal, en Ceuta.
Una instalación que se realizará por fases
Los trabajos no se completarán de forma inmediata. La colocación de la barrera requiere diferentes fases de instalación y anclaje antes de que el sistema pueda quedar completamente operativo.
Por el momento, no existe una fecha concreta para la finalización de los trabajos. Durante el proceso, la zona permanecerá restringida tanto para vehículos como para peatones debido a las medidas de seguridad necesarias para desarrollar la actuación.
La decisión forma parte de las medidas impulsadas para reforzar los puntos de entrada marítimos en las ciudades autónomas y dificultar los intentos de acceso irregular a territorio español a través del mar.
Un sistema similar al utilizado en Ceuta
Melilla adopta así un modelo de protección que ya se ha empleado en Ceuta. Allí, el espigón de El Tarajal cuenta con una estructura destinada a aumentar el control sobre los accesos marítimos próximos a la frontera con Marruecos.
La instalación de este tipo de elementos adquirió especial relevancia después de episodios en los que grupos numerosos de personas intentaron alcanzar territorio español a nado desde la costa marroquí.
El Ministerio del Interior había previsto extender este tipo de infraestructuras a Melilla dentro de la estrategia de protección de las fronteras marítimas de ambas ciudades autónomas.
Mayor vigilancia en la frontera de Melilla
La nueva barrera se suma a los distintos dispositivos de vigilancia existentes en una frontera especialmente compleja por su configuración geográfica.
A diferencia de gran parte del territorio peninsular, Melilla mantiene una frontera terrestre y marítima directa con Marruecos, lo que obliga a combinar medios humanos, sistemas de vigilancia y diferentes infraestructuras de control.
La actuación pretende reforzar especialmente aquellos puntos desde los que pueden producirse intentos de entrada a través del mar.
Mientras continúen los trabajos, la Guardia Civil mantendrá limitada la circulación por la zona del dique sur y seguirá supervisando el desarrollo de la instalación.
